La carrera a través de Madrid comienza a dejar huella sobre Victoria. El aliento entrecortado y las punzadas en el pecho marcan el ritmo frenético de su persecución. Toda prisa es poca: ella ha reaccionado tarde y es probable que, por su culpa, la criatura se haya cobrado ya alguna víctima. Dobla las esquinas con rápidos quiebros siguiendo el zumbido del aparato que tiene en la mano., El sonido aumenta en intensidad y la chica tuerce por un pequeño callejón por el que apenas caben los coches. Cuanto más cerca esté de la bestia, más fuerte e intenso es el ruido emitido. Un entramado de calles peatonales aparece ahora en el camino de Victoria. A pesar de ser de día, la luz llega escasa a esa parte de la ciudad. Redobla el esfuerzo y se lanza en un desesperado sprint. Su objetivo está cerca.
Al torcer en una esquina, lo ve. Es una calle sin salida. La criatura está a cuatro patas en posición de ataque, a punto de convertir en su almuerzo a un hombre de mediana edad que está tirado en el suelo. Sin pararse a pestañear desenfunda su pistola y, apuntando a la bestia, efectúa tres disparos. Las potentes balas del arma impactan contra el cuerpo del humanoide, abriendo tres grandes agujeros y convirtiendo la carne en papilla verduzca. La piel del ser, ajada como si de un cuerpo en putrefacción se tratase, comienza a burbujear.
Victoria lanza una mirada de satisfacción al tercer sujeto que había en el callejón, su compañero Manuel, que durante los segundos en los que actuó Victoria, se había limitado a gesticular con los brazos manteniendo su posición detrás de un contenedor.
- Esa es tu forma de solucionarlo todo: cuando algo no te gusta, te lo cargas. – El tono de reproche de Manuel rompe la tensión.
- Tú, en cambio, ibas a pedirle por favor al Ghoul que dejara al amable señor en paz, ¿no?
- ¿Qué pasa contigo, tía dura? ¿Es que no aprendiste nada en la clase de Solución de Situaciones de Riesgo?
- Hmm… Déjame que piense… Horas de teoría inútil… Estrategias verbales… Tácticas de negociación… Es verdad, muy útil contra demonios hambrientos a punto de hacerse un sándwich de señor. Ya conoces mi postura con esos: dispara primero y pregunta después.
- Muy de peli, sí señor…
- Deja de sermonearme, Manu, lo que me sobra a mí de peli lo tienes tú de nena.
- ¡Eso no es verdad! ¡Yo iba a… entonces has llegado y…!
- Cállate y ayúdame, parece que el sándwich ha entrado en estado de shock.
Ambos se acercaron al hombre, que se convulsionaba de forma violenta. Estaba recubierto de los resto del Ghoul, que se deshacía poco a poco al lado de él.
Le costaba enfocar la vista y tenía un terrible dolor de cabeza, ¿dónde se encontraba?, se intentó incorporar pero una sensación de mareo le obligó a mantenerse en posición horizontal.
- Avisad a Victoria- oyó que decía una voz.
- ¿Dónde estoy?- preguntó sin saber a quién.
- Tranquilo, tienes que descansar las explicaciones pueden esperar.- La voz masculina que le contestó le reconfortó. En ese instante se abrió una puerta y vio que una chica se acercaba a la cama.
- Había un monstruo y yo… tenía unos dientes…- dijo mientras sentía la mirada de la recién llegada.
- Bienvenido al mundo real.

No hay comentarios:
Publicar un comentario